El Heraldo de México. 21 de abril 2026. Arzaneth Cruz.
LibrosUNAM lanza una antología de textos, donde el futbol es motivo para apelar a la memoria, la identidad, la pertenencia, las violencias y los afectos
La escritora Eréndira Derbez y el médico Jesús Ramírez-Bermúdez parten de experiencias íntimas para hablar de futbol, pero lo hacen sacándolo de la cancha. Ella lo piensa desde un cuerpo atravesado por la violencia y la necesidad de reconstrucción. Él, desde una identidad que se forma en la pertenencia, una lealtad que también implica frustración.
En ambos casos, los autores demuestran que este deporte deja de ser juego para convertirse en un espacio donde se inscriben la memoria, los afectos y ciertas formas de entender el mundo.
En esa lógica se va tejiendo Tiro libre. Relatos cancheros sobre futbol (LibrosUNAM), volumen antológico en el que convergen once voces como la de Juan Villoro, Rosa Beltrán, Martín Caparrós y Amandititita, para dialogar sobre futbol como experiencia cultural.
“Me invitan a escribir sobre futbol y termino vinculándolo con mi historia corporal, en la que el juego deja de ser sólo deporte y se vuelve un punto de partida para nombrar, para sanar, pero también para pensar la memoria y las relaciones de poder”.
“Durante años no podía nombrar lo que me pasó. La escritura entra ahí como una herramienta tardía, pero necesaria para poner palabras y recuperar el cuerpo, y en ese tránsito, el futbol aparece como un espacio ambivalente que puede reproducir violencia, pero también abrir una vía de reapropiación del cuerpo y del encuentro con el otro”, agrega.
Desde otra orilla, Jesús Ramírez-Bermúdez observa el futbol como un territorio afectivo, sostenido por la lealtad de la afición.
Escribir para la antología “fue una oportunidad para hacer un relato acerca de ese estoicismo, no sé si masoquismo, que puede existir en los aficionados, pero que tiene que ver con un valor muy importante: el de la lealtad”.
En su lectura, el futbol se construye como una narrativa emocional donde conviven frustración, azar y fidelidad, “uno puede cambiar cualquier cosa a lo largo de su vida, pero cambiar de equipo, es algo que casi nunca se da”.
El autor considera que su texto se suma a la mirada de autores como Martín Caparrós, quien entiende al deporte como una maquinaria cultural que organiza el tiempo y produce sentido.
“Lo que me interesa es cómo en el futbol se activa una especie de psicología social, donde la gente no solo sigue un partido, sino que construye identidad, pertenencia y hasta sentido de vida a partir de algo que, en términos racionales, no cambia nada en su realidad cotidiana”, expresa el especialista en neuropsiquiatría.
Para Eréndira Derbez, en conjunto “el libro traza una idea común: que el futbol no se agota en la cancha sino que se despliega en lo que revela fuera de ella, como un lenguaje compartido”.
“Veo el fútbol, me gusta jugarlo, pero tiene tanta fuerza y presencia en nuestros países que lo entiendo como un espacio profundamente importante y al mismo tiempo muy político y también despolitizante. Es, en ese sentido, un arma de doble filo”.
El volumen es ilustrado por María Conejo, quien busca ampliar la mirada sin buscar una representación literal del deporte.
“Mi trabajo se centra más en la energía del futbol que en la acción misma de jugar, así como lo que ésta provoca en el cuerpo porque me interesa más lo que queda después del movimiento”, explica.
